Ya estamos a mediados de diciembre y por estas fechas ya se empieza a planificar y a ver las cenas de empresa. En mi caso, ya la he disfrutado, y digo disfrutado porque ha sido un cena genial. Un evento que desde el principio ha sido una especie de networking interno, haciendo acciones para fortalecer y/o fomentar las relaciones entre los compañeros de dos empresas del mismo grupo con su respectiva dirección y viceversa.
Para muchos las cenas de empresa son cenas a las que tienen que acudir simplemente por compromiso, para otros es un evento que se convierte en una oportunidad para conocer mejor a las personas con las que día a día trabaja, y para otros no es más que una noche de cena y fiesta más que añadir a su lista. Pero en este caso, las cena de empresa de este año ha sido un evento en una noche emocionante, divertida y original.
Un reto de las cenas de navidad es, en mi opinión, el hecho de crear un ambiente “familiar” y conseguir que los empleados se sientan parte de esa “familia”, cuidados y valorados; y este año se ha conseguido.
Este año, el evento se empezó sobre las 16:30 de la tarde con una pequeña reunión de trabajo y posteriormente la entrega de los regalos del “Amigo invisible”, así como el sorteo de unos de bonos para alojarse en diferentes hoteles y la entrega de la cesta de navidad.
A continuación, fui con mis compañeros a jugar al bowling con el fin de hacer cohesión de equipo además de conocer más a los compañeros de la otra empresa del Grupo.
Después de la intensa partida de bolos, me fui a la cena. Un cena ambientada en los años 70 donde todo el mundo tenía que ir vestido de esa época.
En fin, en la cena, como en todas, te encuentras la comida o la bebida, que quedan relegadas a un segundo puesto, porque lo más atrayente de esta cena ha sido la diversión y la originalidad.

Esta película me ha mostrado la invasión extraterrestre a la Tierra más aburrida de la historia. La invasión se lleva a cabo en naves muy parecidas a la de Matrix, así de aspecto orgánico.

